Existen momentos en la vida en los que el Ser pierde su armonía.
No como consecuencia de un error puntual, sino como resultado de una acumulación prolongada de tensiones, silencios no resueltos, decisiones postergadas y rupturas internas que no encontraron cauce.
En ese punto emerge el estado inarmónico del Ser.
La tierra interior se seca.
La capacidad de sostener ciclos se interrumpe.
La sensación de continuidad vital se fragmenta.
Este estado no aparece de manera súbita. Se anuncia a través de señales que se manifiestan en distintas esferas de la existencia humana. La ausencia de bienestar integral comienza a hacerse visible y, con ella, se inaugura una etapa de crisis profunda que en el Sistema Jaguar Negro se reconoce como Katástasis.
La Katástasis es un estado necesario de crisis.
Corresponde al tránsito entre una realidad que se extingue y otra que comienza a gestarse.
Es un umbral vital que no puede ser evitado sin consecuencias.
Estas cinco manifestaciones no actúan de manera aislada. Se entrelazan, se potencian y configuran el terreno completo de la Katástasis.
La Katástasis no es un castigo ni un fracaso personal.
Es una señal de agotamiento de una forma de vida que ya no sostiene al Ser.
Quien no afronta su Katástasis tiende al deterioro progresivo, como una oruga que se niega a construir su crisálida. La negación prolonga el sufrimiento y solidifica la inarmonía.
La Consciencia Vegetal enseña que la Naturaleza, sometida a innumerables fuerzas, mantiene su equilibrio mediante ciclos de transformación constante. El Ser humano, cuando se separa de esta lógica natural, busca perpetuar estructuras internas que ya han cumplido su función.
La Ayahuasca y la desestructuración necesaria
En este proceso, la Ayahuasca no actúa como reparación superficial.
Su función es desestructurar.
El brebaje fragmenta las formas rígidas que sostienen la herida.
El color, el canto y la experiencia directa disuelven las defensas que impiden el movimiento interno.
La Ayahuasca no elimina el dolor.
Lo vuelve legible.
Lo conduce hacia un proceso de reorganización profunda.
En la oscuridad del encuentro, el canto ordena lo disperso.
El cuerpo recuerda.
La tierra recibe.
El Jaguar gira.
La Anaconda acompaña.
La misión comienza cuando el Ser deja de resistirse al proceso de transformación.
Asumir la crisis
Mantengan los corazones en alto, ya vamos en camino.
La Katástasis convoca a asumir la propia crisis y a atravesarla con responsabilidad, acompañamiento consciente y guía adecuada. La sanación se inicia cuando el Ser reconoce su estado inarmónico y decide caminar hacia la recuperación de su equilibrio integral.
Toda crisis auténtica anuncia un cambio de realidad.
El estado inarmónico del Ser no es el final del camino.
Es el umbral que permite volver a habitarlo con coherencia.
Jaguar Negro
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